Tras la batalla copera del jueves, Boca debía seguir su carrera de inmediato, y era el turno de medirse con uno de los equipos denominados “accesibles”. La parada en Bahía era el zaguan de un descanso necesario para muchos jugadores xeneizes, que hace tres días rubricaron un triunfo vital por Copa Libertadores con diez hombres. Desde un principio Boca tomó la posta para desnivelar y para manejar el partido, pero el hambre de Olimpo de permanecer en la categoría élite del fútbol argentino se manifestó, principalmente, en Lujambio. Un par de cabezazos del uruguayo avisaron a Boca que no la tendría fácil, pero, de todos modos, el visitante conservaba el centro del ring, y se apoyaba en Leandro Gracián para buscar el gol. El reemplazante de Román fue quien estuvo más enchufado en el ataque de Boca, que además completó con el maratonista Rodrigo Palacio y Mauro Boselli. El ex Vélez, en una de sus acciones, mostró su técnica; y con un zurdazo suave y preciso al palo derecho carbonero hizo inerte el esfuerzo de Ramírez.
En el segundo tiempo Boca debía seguir por la misma senda, y alejarse de la relajación. Los veranitos defensivos sufridos en el primer tiempo parecían sólo anecdóticos, pero Olimpo necesitaba los puntos como el agua y buscaba con lo que podía. El equipo de Ischia, inconcientemente, dejaba pasar los minutos creyendo que el 1-0 le bastaba para alzarse con la victoria. Pero se equivocó. Cerca del final otra aparición aérea de Lujambio, evidenció las falencias defensivas del visitante y dejó pagando al paraguayo Cáceres. El 1-1 final dejó una sensación de bronca en el xeneize y otra de esperanza para los bonaerenses.
* Rafael Pérez Testa (Corresponsal)
* Rafael Pérez Testa (Corresponsal)

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