sábado, 24 de mayo de 2008

La definición de la semana: Manchester Utd.1 (6) - Chelsea 1 (5)

"We are the champions - my friends… "
Sin lugar a dudas, esta canción del grupo británico Queen, entonada por el célebre Freddy Mercury, se transformó en todo un himno a la hora de la conquista de un trofeo internacional por parte de un combinado deportivo, sea cual fuere la disciplina. Y esta condición no le escapa al equipo de Carlitos Tevez, quienes obtuvieron frente al Chelsea la Copa de Campeones el pasado miércoles en Moscú. Los tantos del encuentro fueron convertidos por Cristiano Ronaldo, el top scorer del certamen, y Frank Lampard. Luego de haber finalizado en empate durante los 120 minutos reglamentarios, el partido se definió desde los doce pasos una vez que el arquero del Manchester United, Edwin Van Der Sar, le contuvo el penal definitorio a Nicolás Anelka.

De esta manera, los Diablos Rojos obtuvieron por tercera vez en su historia la Champions League, la segunda de la mano de Alex Ferguson, un técnico que entró en el récord guinnes por estar más de veinte años al mando de un equipo de fútbol profesional. Su primera conquista de la mano del escocés fue en la dramática final de 1999 frente al Bayer Munich en Barcelona, donde lo venció por 2-1 con dos goles en tiempo suplementario.

Acá les dejo un video de la figura del partido (¿Y próxima de la Euro 08?), el portugues Cristiano Ronaldo.

viernes, 9 de mayo de 2008

El partido de la semana: River 2 - San Lorenzo 2

Inesperado. Descomunal. Fuera de serie. Pura Fibra. Sobran calificativos para destacar la victoria que rescató San Lorenzo ante River, en el mismísimo Monumental, por los octavos de final de la Copa Libertadores de América. Con dos goles de Lavandina Bergessio, que marcaron el empate e hicieron valer el resultado en el Nuevo Gasometro, los dirigidos por Ramón Diaz dejaron afuera a un River Plate que no supo mantener la ventaja con dos hombres de más y demostró, una vez más, que en el fútbol no está nada dicho hasta el pitazo final del árbitro.

domingo, 4 de mayo de 2008

Gardelito


Las baldozas gastadas y el empedrado colonial de la esquina de Metan y Muñiz, del viejo barrio tanguero de Boedo, recuerdan el paso lento -al ritmo del dos por cuatro- que Gardelito despuntaba desde los primeros albores del alba. Según comentaban los vecinos se encontró con la locura el día de aquel fatídico accidente donde Carlos Gardel pereció en la ciudad de Medellín, República de Colombia. De allí cobró vida su apodo y su enfermedad le dio identidad.

A diario contaba sus anécdotas junto a su ídolo a pesar de las dificultades que registraba al hablar, debido a la mala compañía del alcohol diurno. Su saco oscuro, camisa blanca, pañuelo al cuello, pantalón de vestir, alpargatas y una gorra calzada hasta las cejas, hacían creer a quien no lo conocía que la locura sólo eran habladurías de la chusma barrial.

La gente lo quería, “era un loco manso”, decían los vecinos. En el barrio se preguntaban qué fue de su vida antes de su enfermedad, si tenía familia o hijos que se pudieran hacer cargo de él, mientras tanto despuntaba el vicio – y su sueño- de emular al Zorzal Criollo. Lo había observado minuciosamente en cada una de sus películas, tal es así que cada vez que lo interpretaba llevaba su mano izquierda hasta una de sus orejas, agachaba su cabeza buscando ese tono esquivo de aquellos que nacieron con ese don, y entonaba “El día que me quieras”. El farol de la esquina era su escenario, y la gente del despacho de bebidas, su auditorio.

Un día frío de agosto la función terminó repentinamente, como aquel artista que debe continuar con su gira. Nadie más supo de él, quizás algún otro de los cien barrios porteños lo hayan disfrutado o simplemente la vida le terminó pasando factura por tantos maltratos físicos. Y aunque el progreso le cambió la cara a su esquina barrial, esta no podrá acallar el recuerdo de su voz. Porque Gardelito personificaba al barrio, a la charla de café y al picado sobre los adoquines. Una parte de un Buenos Aires querido que no volveremos a ver…