Tan solo faltan dieciséis días para que comiencen los Juegos Olímpicos y cobren vida las ilusiones que millones de personas alrededor del mundo depositan en sus atletas, sea cual fuere la disciplina en la que participen. En el caso de nuestro país, por infraestructura y realidad, algunos deportes serán los que tengan más posibilidades de llevarse todos los palmares por sobre el resto. El hockey con las Leonas, la Selección Argentina de fútbol y la de básquet, como así también el yachting, cuentan con el capital humano necesario para luchar por un podio tal como lo hicieron en Atenas 2004. Apoyado por un equipo repleto de jóvenes que se destacan en la élite del fútbol internacional, el seleccionado de Batista tendrá el respaldo suficiente para conseguir nuevamente el oro de mantener regularidad en todas sus participaciones. De la mano de Lionel Messi y Román Riquelme, el despliegue de fútbol estará garantizado desde la mitad de cancha hacia delante, mientras que la puntada final dependerá de la potencia del Kun Agüero y el Pocho Lavezzi. Por el momento, el equipo olímpico se destacó cuando no estuvo presente la figura de Boca y la responsabilidad recaló integramente en el botín izquierdo del delantero del Barça. Veremos si en esta oportunidad estos crack´s pueden dejar de lado aquellos aires de vedett´s y se ponene a las ordenes del equipo, debido a que competirán frente a Brasil (va con lo mejor que tiene, excepto Kaká y Robinho) y Costa de Marfil, un conjunto africano que cobra peligrosidad en estos tipos de torneos para menores, más aún con Didier Drogba de punta, entre otros conjuntos.
La actualidad del seleccionado de básquet es similar al del fútbol, con la excepción que el torneo a priori amenaza con una feróz competencia en ambos grupos del certamen. Lituania, Croacia, Rusia y Australia, sin lugar a dudas, serán los primeros escollos que La Generación Dorada deberá superar si es que quiere alcanzar nuevamente un podio. Se descuenta que el partido frente al Líbano, quién completa el grupo, será un mero trámite. Para repetir lo de Atenas, los dirigidos por Sergio Hernández cuentan con ciertos elementos que sobresalen por sobre sus competidores: corazón, unión, sacrificio y experiencia internacional, son los valores que podrán en cada juego Manu Ginóbili -el emblema-, Luis Scola, Andrés Nocioni, Carlos Delfino y Fabricio Oberto como máximos exponentes de la camada que llevó al básquet argentino a la cima del mundo. Será fundamental que el equipo se ubique en la primera o segunda posición del grupo, de esta manera evitaría un eventual cruce directo frente al Dream Team o España, el último campeón mundial y verdugo de los argentinos en Japón 2006.
La Leonas comprobaron con la consagración en el Champion´s Trophy de este año, que el recambio generacional no trastocó las bases de este sólido equipo que nació allá en Sydney 2000 luego de caer en la final por el oro ante la poderosa Australia. Esta gesta imprevista por todos, excepto por los integrantes del conjunto, le puso entidad para siempre. En el horizonte de Las Leonas aparecen como potenciales competidoras por el oro Holanda, Alemania, Australia, España y China, como era de prever por el peso de la localía. Las dirigidas por Gabriel Minadeo encabezan el grupo B junto con Alemania, Japón, Reino Unido, Estados Unidos y Nueva Zelanda.
De la mano de Carlos Espínola y Santiago Lange, el yachting llega de la mejor manera a estos Juegos tras haberse consagrado en el tercer lugar de la Clase Tornado del Trofeo Princesa Sofía, que se disputó en Palma de Mallorca, España. Este logro no solo cobra relevancia por estar entre las tres parejas más importantes del mundo de cara a Beijing, sino también porque este escenario es similar al de Qingdao donde se llevará a cabo el certamen de esta disciplina.
Diferente será la historia de Georgina Bardach en natación, ya que la medalla de bronce que obtuvo en el último certamen le escapó a todos los pronósticos establecidos. Ojalá que pueda repetir, aunque la realidad de sus actuaciones en los últimos torneos no brinda demasiadas esperanzas.
Otro caso a tener en cuenta es el de José Meolans. El cordobes, más conocido como "El Tiburón", espera culminar su ciclo olímpico de la mejor manera luego del fracaso personal que fue Atenas 2004 donde quedó eliminado rápidamente de los 50 y 100 metros libres, dos competencias que lo tienen entre los mejores nadadores.
Las esperanzas y las cartas ya están hechadas. Sólo resta que nuestros atletas lleguen en su pico máximo de rendimiento y que las lesiones no hagan mella en los físicos sobrecargados. El resto correrá por cuenta propia de la inventiva criolla, un recurso que sigue sorprendiendo pese a todas las adversidades.